lunes, 11 de julio de 2011

El arroz con huevo frito: La riqueza de lo simple

CLÁSICOS COLOMBIANOS
El arroz con huevo frito: La riqueza de lo simple

Por: Jose Luis Linero

Este tradicional plato de los hogares colombianos, visto por muchos como humilde, es una combinación perfecta de nutrientes, vitaminas, proteínas y carbohidratos además de ser delicioso y reconfortante.



El arroz es el cereal más consumido en el mundo y en Colombia prácticamente todos lo comen a diario, fue traído por los españoles junto con las gallinas, la gripa, las reses y los cerdos. Según la Fundación Eroski de España, el arroz tiene un gran aporte nutricional como, carbohidratos, fibra, vitaminas del grupo B, proteínas y minerales. Además, su compañero en este plato, el huevo, contiene las proteínas más completas y de mayor valor biológico, hasta el punto que los expertos en nutrición lo consideran el patrón proteico de referencia. De modo que este plato visto con desdén por muchos, es un tesoro nutricional lleno de virtudes y beneficios.

El secreto está en hacer un buen arroz blanco, una buena opción es esta que ofrezco a continuación: En un caldero a fuego medio poner aceite neutro (girasol, canola, soya, no de oliva) a calentar un poco, añadirle ajo y cebolla picados para aromatizar el aceite (la cantidad de aceite depende del gusto del consumidor, aunque normalmente se usa una cucharada de aceite por pocillo de arroz). Tener cuidado de quemar el ajo ya que se vuelve amargo y desagradable, el objetivo es aromatizar el aceite que luego aromatizará el arroz; ya que las grasas son las mejores conductoras de sabores y olores. Añadir el agua (medida colombiana para hacer el arroz, dos partes de agua “o pocillos” por una de arroz). Añadir sal al gusto y una tajada de pimentón rojo (Esto le dará un sabor y aroma delicioso. Debe ser grande ya que se extraerá al final).

Cuando todo hierva o “gorgoree”, añadir el arroz, revolver un poco, probar la sal y dejar secar. Poner a fuego muy bajo y tapar muy bien para que el vapor termine de cocinar el arroz. Pasada media hora, destapar y “peinarlo” con un tenedor muy delicadamente y volver a tapar por otra media hora. A los que les gusta el “cucayo” o “pegao” se puede dejar un poco más hasta que en el fondo de la olla se forme aquel crocante manjar.

Cuando ya esté el arroz, fritar uno o dos huevos en cacerola al término deseado. En un plato sin pretensiones; descomplicado como el plato. Poner una buena porción de arroz humeante y acostar sobre éste el huevo recién frito, con un poco de sal y pimienta. Y listo, uno de los mejores y más simples platos está culminado. Si hay más apetito, voluntad y bolsillo para comer, he visto varios “accesorios” que acompañan al nuestro plato: Tajadas de plátano maduro, salchichas, aguacates, lentejas, papas, salsa de tomate, suero costeño, entre otras. El que sepa de otras variaciones y añadidos, que las comparta para seguir enriqueciendo nuestra cultura gastronómica.

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